09 Jun La fórmula de la almohada perfecta

Escoger la almohada perfecta es una de las tareas más complicadas si no sabes qué características debe tener para que se adapte a ti. La fórmula para la almohada perfecta es sencilla siguiendo determinadas pautas como: saber en qué postura duermes (mayoritariamente), qué tipo de material escoger, grosor y poco más.

La complexión física y tu postura preferida para dormir determinan qué tipo de almohada debes usar. Es importante escoger una que al acostarnos, la columna vertebral quede recta, como cuando estamos de pie. Que al dormir se mantengan todas las vértebras alineadas es el objetivo a conseguir para poder tener un máximo descanso y confort.

Si duermes boca arriba. Para descansar boca arriba o si es que no cambiamos mucho de postura, debemos escoger una almohada de firmeza y grosor intermedios.

Si duermes boca abajo. Para las personas que duermen boca abajo, lo ideal es escoger una almohada blanda y fina que aporten un buen descanso y menos resistencia a nuestro cuello, y postura en general.

Si duermes de lado. Es quizás la postura que más difícil tenga la elección de almohada. Hay personas que les gusta dormir con la cabeza más alta que otras; pero lo idóneo es que tu cuello esté totalmente alineado con tu columna (con lo que ni muy alto ni muy bajo). Para escoger los centímetros de grosos adecuados basta con medir la distancia que va desde el extremo del hombro a la cara. Es muy sencillo porque se puede hacer colocándose de pie con un hombro apoyado contra la pared y midiendo la distancia que queda de la pared a la oreja; al resultado se suman entre dos y cuatro centímetros dependiendo de la dureza de la almohada”. En definitiva, alguien con hombros anchos necesitará una almohada más gruesa que otra persona de hombros más estrechos.

Si duermes y roncas. Para evitar los ronquidos la mejor posición para descansar y evitar dolores de espalda y problemas respiratorios es la postura fetal: de lado y con la columna recta.

Los materiales suelen ser los mismos que de los colchones: látex, látex 100% natural, viscolástica, gel, plumas… La elección depende de ti, pero intenta escoger la adecuada para tu forma de dormir y así evitarás problemas de cuello, cabeza y espalda. Y recuerda que la duración de una almohada suele ser de dos a tres años.

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