02 Dic La importancia de la fase de sueño REM

Los expertos aún desconocen qué mecanismos guían al cerebro para entrar  en la fase REM del sueño, una etapa hiperactiva y llena de enigmas pero absolutamente necesaria ya que es la responsable de moldear nuestros recuerdos, conservando lo importante de éstos y desechando lo que considera inútil. Este proceso nos ayuda en el aprendizaje, la personalidad, integra nuestras experiencias, asienta la maduración del individuo e influye en nuestro proceso cognitivo, sensorial y emocional. De la fase Rem sabemos que mientras que en los niños ocupa casi el 50% del ciclo del sueño a medida que envejecemos se reduce drásticamente.

El nombre de esa fase del sueño proviene de la expresión “movimientos oculares rápidos” (MOR) o REM en inglés (rapid eye movement), siendo la correspondiente al momento del descanso en la que el cerebro fija los nuevos recuerdos en nuestra memoria a largo plazo. Sus activadoras son un conjunto de neuronas especializadas que nos llevan a un mundo donde los sueños son más reales y nuestro cerebro reorganiza todos los recuerdos del día anterior.

Ha quedado demostrado que noche de sueño reparador es lo mejor para reducir el estrés, y manejar al día siguiente la realidad de manera más despejada y acertada. El sueño REM se llama también “sueño paradójico” por la particularidad de las ondas cerebrales, que aparecen desincronizadas, rápidas y de bajo voltaje. En esta fase se puede percibir en el durmiente una respiración acelerada, relajación muscular, movimiento de los ojos, excitación sexual y sueños muy reales que luego se recuerdan con facilidad y viveza. Sucede esta fase REM tras hora y media o 100 minutos de haber iniciado el sueño, momentos en los que comenzamos a integrar las experiencias vividas en la memoria a largo plazo. En una noche podemos alcanzarlo entre 4 y 5 veces.

Todos los expertos apuntan a que es fundamental implementar una buena higiene del sueño para alcanzar con éxito esta fase REM y así poder mimar nuestros procesos cognitivos, ya que los sueños nos alimentan y conforman, y sin ellos no somos nada.

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